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¿Y que nos dejó la Navidad?

La Comida de Navidad
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A un par de meses de la Navidad de la misericordia (#MercyChristmas) y en pleno tiempo de cuaresma, considero oportuno replantearse que ha pasado desde entonces dado que cuaresma es un tiempo de conversión que culmina con el mayor triunfo del cristianismo, la resurrección de Jesucristo, nuestro Señor.

En Navidad, algunos afortunados recibieron diversos presentes: ropa, abrigos, zapatos, que sé yo, a otros, tal vez una gripe por los intensos fríos, un par de kilogramos de más, o hasta una indigestión por tanta comida y recalentados.
Sin embargo, para los voluntarios que han participado en la #MercyChristmas junto con la Comunidad de Sant´Egidio en México y el mundo la historia fue diferente.
En México han comido más de 4 mil personas en Guadalajara, Puebla, Mérida (por primera vez) y en la Ciudad de México; asilos, iglesias, la casa del migrante, incluso hasta en una galería de arte; espacios que han sido habilitados para recibir a los pobres, a aquellos que no pueden celebrar Navidad, ya sea por falta de recursos o simplemente los que no tienen con quien celebrar por que se encuentran solos, sin acogida, como cuando vino Jesús a este mundo, sin techo, como fue la primera Navidad hace más de 2 mil años.

Una de las formas de pobreza en el mundo es la falta de amor, decía la madre Teresa de Calcuta, que se ve reflejada en la soledad y el aislamiento y que se recrudece sobre todo durante la vejez y la enfermedad, la experiencia de la comunidad lo ha confirmado a través de los años y hoy se confirma una vez más; para muchos, Navidad es una forma de celebrar en familia, es una época alegre, pero otros tantos, los descartados, como dice Papa Francisco, los días de fiesta se vuelven días realmente tristes.

Para quien ha participado por primera vez en la comida de Navidad se ha encontrado con un mundo diferente, un mundo con seres humanos que suelen ser el desecho de la sociedad, un mundo de pobres; pero también se han encontrado con un mundo donde se alza una «fuerza débil», la voz del evangelio, que pide voltear a ver a cada uno de los hermanos más pequeños de Jesús a través de las obras de Misericordia.

Quien ha volteado a ver a estos hermanos pequeños ya ha visto un cambio radical en su vida, porque estos hermanos se han integrado a la visión de cada uno por que se hacen visibles, mediante una sonrisa, un abrazo o una bendición recibida, quien voltea a ver al pobre, tiene una visión distinta del mundo, quien acoge al pobre acoge a Jesús.

La comida de Navidad es un don de un nuevo inicio el cual cobra más fuerza en este año de la misericordia, quien no había tenido la oportunidad de practicar la misericordia, se ha visto con un nuevo aliento espiritual un nuevo amanecer y la oportunidad de empezar a servir a los más pobres; Navidad es una renovación para quien lleva años celebrando el almuerzo con los pobres dentro de la comunidad, volver a recordar el inicio de todo, el nacimiento de Jesús y evitar caer en la conformidad del mundo pensando que lo tenemos ya con nosotros como cuando María y José pensaron que tenían a Jesus, pero lo habían olvidado en la sinagoga, también para los de antaño representa una renovación espiritual y el recuerdo de dar acogida a Jesús, cada vez con más fuerza, cada vez con más amor.

Todos los que han participado en el almuerzo, más allá de cierta satisfacción personal, la cual también existe, se reconocen con la necesidad de atender al llamado del evangelio, cada quien con sus habilidades, con sus pequeñas fuerzas, con su tiempo y con su esfuerzo; ese es el reflejo de la «fuerza débil» que se hace concreta en el almuerzo de Navidad que suma corazones y buenas voluntades.
Ya pasó Navidad y se logró algo grandioso, más de 200 mil personas en todo el mundo han celebrado la navidad con Sant´Egidio, en muchos barrios se ha logrado un cambio, se ha iluminado el rostro de tanta gente que ha visto y sentido el poder del amor, el Nacimiento de Jesús en cada corazón de quien estuvo presente; sin embargo esto debe ser tan solo el inicio del Año de la misericordia, de un año que debe cambiar corazones para toda la vida, con el firme deseo de seguir esa fuerza que nos alienta a dar amor y desarrollarla hasta a abrazar a todos los hombre en la tierra, en cada rincón y a cada momento.
Que esta renovación cuaresmal nos acompañe para poder abrazar a más gente con esa «fuerza débil», la del evangelio de los pobres y que esta cuaresma sea el inicio de una vida de conversión y misericordia.
Y a ti, ¿Qué te dejo esta #MercyChristmas?